Alimentos que debes evitar si estás embarazada

La gestación es un momento mágico en la vida de una mujer y la alimentación es vital en esa etapa, tanto para ti como para tu bebé en desarrollo. Eso significa que debes estar muy atenta a lo que comes, asegurándote los nutrientes necesarios y evitando los perjudiciales.

Encontrado en desiringgodsdesires.blogspot.com

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Estos que citamos a continuación merecen especial vigilancia.

  • Pescado con altas tasas de mercurio. El mercurio es un metal pesado altamente tóxico, que puede afectar al cerebro, el sistema nervioso, el sistema inmunitario y los riñones. Presente en aguas marinas contaminadas, los pescados y mariscos que viven en esos mares lo acumulan, especialmente los pescados azules de gran tamaño, como el pez espada, la pintarroja o el atún y algunos mariscos, como los mejillones. Las embarazadas deben vigilar estrechamente el consumo de esas especies y no tomar más de 1 o 2 raciones al mes.
    ¿El problema? Que los pescados azules son fuente de los valiosísimos omega-3 de cadena larga, indispensables para el correcto desarrollo del cerebro y las capacidades visuales de tu bebé. Además, un consumo adecuado de omega-3 de cadena larga en el embarazo reduce el riesgo de parto prematuro, depresión postparto y preeclampsia…
    ¿Solución? Por suerte, hoy tienes en los supermercados el pavo, pollo y jamón FRIAL con Vidalim, que aseguran esos omega-3 tan valiosos, pero totalmente libres de metales pesados. Ricos en proteína y sin gluten ni lactosa, los productos FRIAL con Vidalim han sido desarrollados conjuntamente con la Universidad Autónoma de Madrid y sometidos a rigurosos estudios científicos que certifican su total eficacia y su seguridad: una forma segura de conseguir los omega-3 que tu bebé necesita, pero sin el riesgo que suponen los metales pesados.
  • Pescado crudo o poco cocinado. Crudos o poco cocinados, los pescados y mariscos pueden provocar infecciones por norovirus, vibrio, salmonella, listeria y parásitos. Algunas de ellas afectan solo a la embarazada (con las conocidas consecuencias de deshidratación y debilidad), pero otras pueden transmitirse al feto en desarrollo. Lo que poca gente sabe es que el embarazo aumenta 20 veces las probabilidades de sufrir infecciones por listeria. Si estando embarazada, consumes pescado contaminado con listeria, la bacteria puede pasar al bebé en desarrollo a través de la placenta, incluso aunque tu no muestres signos de enfermedad. Las consecuencias pueden ser parto prematuro, aborto, bebés nacidos muertos y otros problemas.
    ¿El consejo? Pescados y mariscos crudos, marinados o poco cocinados—incluido el sushi, los boquerones en vinagre o el cebiche– están totalmente desaconsejados durante el embarazo.
  • Carnes poco hechas. Las carnes poco cocinadas aumentan el riesgo de infecciones bacterianas o parasitarias. Todas ellas pueden aumentar el riesgo de enfermedades neurológicas en el bebé, entre ellas retraso mental, ceguera y epilepsia, e incluso de bebés nacidos muertos.
    ¿Qué hacer? La carne picada o cortada muy fina, el cerdo y el pollo son especialmente peligrosos en este aspecto y no deben consumirse nunca crudos o poco hechos y menos aún en el embarazo.
  • Huevos crudos o poco cocinados. En ambos casos, pueden estar contaminados con salmonella. Por lo general, los síntomas (fiebre, náuseas, vómitos, retortijones y diarrea) afectan solo a la madre. Sin embargo, hay casos en los que la infección desencadena contracciones uterinas, llegando a provocar partos prematuros. Huevos pasados por agua, revueltos y tortillas poco hechas, mayonesas y helados caseros y, en general, platos preparados con huevos crudos pueden estar contaminados con salmonella.
    ¿Cómo tomarlos? Cocina siempre bien los huevos y utiliza huevos pasteurizados para guisos que exijan usar huevos crudos, muy especialmente durante el embarazo.
  • Hígado y otras vísceras. Aportan hierro, vitaminas B12 y A, cobre y proteína, todos ellos beneficiosos. ¿El problema? Que por su riqueza en vitamina A, pueden provocar toxicidad y dar lugar a defectos de nacimiento. Lo mismo se aplica a los altos niveles de cobre de estos alimentos.
    ¿Qué hacer? Para evitar toxicidad por vitamina A y cobre, hay que vigilar el consumo de esos alimentos en el embarazo y no tomar más de una ración por semana.
  • Cafeína. Presente en el café, el té, los refrescos de cola o el cacao, la cafeína se absorbe muy rápidamente y pasa con facilidad a la placenta y el feto, que carecen de la enzima necesaria para metabolizarla. Un alto consumo de cafeína durante el embarazo se ha relacionado de hecho con un peor desarrollo fetal y con mayor riesgo de dar a luz niños de bajo peso , con el riesgo que ello conlleva para la salud presente y futura de ese bebé.
    ¿Cuánta es suficiente? El límite recomendado a las embarazadas es de menos de 200 mg de cafeína al día, más o menos la que tienen 2 ó 3 tazas de café.
  • Verduras y frutas mal lavadas. Riego con aguas contaminadas, manipulación incorrecta, almacenamiento o transporte indebidos… pueden contaminar las verduras y las frutas con bacterias como la salmonella, la listeria, la E. coli, y parásitos como el toxoplasma . Si todos ellos son perniciosos, el toxoplasma lo es especialmente, entre otras cosas porque no suele producir síntomas y, cuando los produce, se confunden con los de una gripe persistente. La mayoría de los bebés infectados con toxoplasma durante la gestación no suelen tener síntomas al nacer, pero pueden llegar a desarrollar ceguera y discapacidades intelectuales en años posteriores.
    ¿Qué hacer? Lava siempre a fondo las verduras frescas, lava y pela las frutas, y si te quedan dudas, cocínalas antes de consumirlas.
  • Leche, quesos y zumos no pasteurizados. La leche cruda y el queso no pasteurizado pueden contener bacterias peligrosas como la listeria, la salmonella, la E. Coli y la campilobacter. Lo mismo se aplica a los zumos no pasteurizados. Estas infecciones pueden tener consecuencias graves para el feto en desarrollo.
    ¿El consejo? Consume productos lácteos y zumos pasteurizados.
  • Alcohol. Incluso pequeñas cantidades de alcohol pueden afectar negativamente al desarrollo del cerebro de tu bebé y aumentar el riesgo de abortos espontáneos, síndrome de alcoholismo fetal y problemas de desarrollo y discapacidades intelectuales en el niño.
    ¿Cuál es el límite? No hay límite seguro para el alcohol durante el embarazo y, de hecho, se desaconseja totalmente su consumo.
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